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De la cantina al speakeasy: los estilos de bar que debes conocer

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De la cantina al speakeasy: los estilos de bar que debes conocer

Cómo reconocer cada uno y qué esperar cuando entras

No todos los bares son iguales, y no deberían serlo. Cada estilo de bar tiene una razón de ser, un contexto cultural y un tipo de experiencia que ofrece. Entender las diferencias no es esnobismo — es saber qué estás buscando antes de entrar, y saber qué pedirle a cada lugar. La cantina y el speakeasy no son opuestos en una escala de calidad. Son dos respuestas distintas a la misma pregunta: ¿dónde quieres beber hoy?

¿Cuáles son los principales estilos de bar que existen?

Los principales estilos de bar son la cantina, el bar de barrio o dive bar, el bar de coctelería, el speakeasy y el bar de autor. Cada uno tiene una identidad, una propuesta y un tipo de experiencia diferente. En México la cantina es la institución más arraigada culturalmente, mientras que el bar de coctelería y el speakeasy representan la escena contemporánea de bebidas.

LOS ESTILOS

La cantina

La institución más mexicana de todas. La cantina es democrática por naturaleza: cualquiera entra, cualquiera bebe, y la botana llega sin pedirla en las buenas cantinas. Nació como espacio exclusivamente masculino a finales del siglo XIX y evolucionó — con algunas resistencias en el camino — hacia un lugar de encuentro social sin restricciones de género.

Lo que define a la cantina no es solo el trago sino el ritual: el mezcal o el tequila en caballito, la cerveza fría, las dominadas o el lotería de fondo, la conversación que se extiende más de lo planeado. La cantina no tiene prisa. Es quizá el único espacio de bebidas donde el tiempo funciona diferente al resto del mundo.

Qué pedir: mezcal solo, tequila solo o con sangrita, cerveza. Si la cantina es buena, no necesitas más.

El bar de barrio

El pariente cercano de la cantina pero sin su identidad cultural tan definida. El bar de barrio — también llamado dive bar en la tradición anglosajona — es accesible, sin pretensiones y consistente. Pocas opciones en la carta, precios razonables, clientela regular que se conoce entre sí. No es el lugar donde vas a encontrar un Martini perfecto, pero sí donde vas a encontrar una cerveza fría y buena conversación sin complicaciones.

En CDMX hay decenas de bares de barrio con décadas de historia que merecen tanto respeto editorial como cualquier bar de coctelería contemporáneo. La diferencia no es de calidad — es de propósito.

Qué pedir: lo que tengan frío y de siempre. No es el lugar para pedir algo elaborado.

El bar de coctelería

interior de bar acogedor con iluminación cálida y pared de ladrillo

El espacio donde la técnica, los ingredientes y la experiencia se toman en serio como propuesta editorial. El bar de coctelería contemporáneo tiene una carta con criterio, un equipo que conoce lo que sirve y una visión clara sobre el tipo de experiencia que quiere ofrecer. No necesariamente es caro ni exclusivo — hay bares de coctelería accesibles con propuestas muy bien ejecutadas.

Lo que lo define es la atención al detalle: el hielo, las proporciones, los ingredientes frescos, la presentación. El trago llega a la copa como resultado de decisiones conscientes, no de improvisación.

Qué pedir: confía en la carta y pide algo que no conoces. Si el bartender puede explicarlo, estás en el lugar correcto.

El speakeasy

Un bar escondido — literalmente. El speakeasy nació durante la Prohibición en Estados Unidos (1920–1933), cuando el alcohol era ilegal y los bares operaban clandestinamente detrás de fachadas falsas, con acceso por contraseña o a través de entradas ocultas. Hoy el formato sobrevive como estética y como experiencia: la entrada discreta, el espacio íntimo, la sensación de haber encontrado algo que no todos conocen.

Un buen speakeasy moderno combina la atmósfera del original con la técnica del bar de coctelería contemporáneo. La carta suele ser pequeña y muy trabajada. El servicio es atento y personalizado. El ambiente hace parte del trago tanto como los ingredientes.

Qué pedir: lo que el bartender recomiende. En un speakeasy bien llevado, esa conversación es parte de la experiencia.

El bar de autor

El formato más contemporáneo y el más difícil de definir. El bar de autor es a la coctelería lo que el restaurante de autor es a la gastronomía: una propuesta personal y muy específica del bartender o del equipo detrás de la barra. La carta cambia según la temporada, los ingredientes son elegidos con criterio casi obsesivo y cada trago tiene una historia que cuenta algo sobre quien lo creó.

No es para todos los estados de ánimo ni para todas las noches. Es para cuando quieres que alguien te sorprenda con algo que no ibas a pedir porque no sabías que existía.

Qué pedir: lo que no reconoces en la carta. Esa es la razón de estar ahí.

CUÁL ES EL TUYO

No hay jerarquía, hay contextos

Cóctel Club no cree que el speakeasy sea mejor que la cantina ni que el bar de autor sea superior al bar de barrio. Cada estilo existe porque resuelve algo diferente para alguien diferente en un momento diferente. La cantina de barrio un martes por la tarde no compite con el speakeasy del viernes por la noche — son experiencias que no se superponen.

Lo que sí importa es que cada bar sea honesto sobre lo que es. Una cantina que se pretende bar de autor sin la técnica para sostenerlo es peor que cualquiera de los dos bien ejecutados. La autenticidad, en cualquier estilo, es lo que hace que valga la pena volver.

Marcos Meléndez
Marcos Meléndezhttps://coctelclub.com
Apasionado de la cultura de bebidas, con más noches de investigación de campo que arrepentimientos. Creo que cada trago tiene una historia que vale la pena contar; y llevo bastante tiempo intentando contarlas todas.

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El dato
1920

La Prohibición en Estados Unidos arranco en 1920 y nació involuntariamente el speakeasy como formato. Duró 13 años — tiempo suficiente para que el bar clandestino se convirtiera en una estética que sobrevivió un siglo.

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